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Trastorno de Ansiedad Generalizada

TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA

¿Te sientes preocupado por todo?, ¿Sientes ansiedad en exceso?, ¿Te sientes tenso constantemente?, ¿Piensas que siempre va a pasar lo peor?, ¿Sientes cansancio fácilmente?, ¿Padeces de contracturas o dolores musculares?, ¿Te levantas más cansado de lo que te acuestas?, ¿Te cuesta conciliar el sueño?

Si tienes algunos de estos síntomas, es posible que padezcas de TAG: Trastorno de Ansiedad Generalizada.

Características del TAG:

*preocupación excesiva (expectación aprensiva) por diversos temas, que pueden ser: la salud, lo económico, el trabajo, el futuro, la familia, etc.

*anticipación de probables sucesos negativos: siempre se espera que pase lo peor.

*temor con respecto a todo, que mantienen a la persona en un estado de alerta constante.

*alteraciones del sueño, cansancio fácil, irritabilidad, tensión, contracturas, dificultad para concentrarse, impaciencia, inquietud.

El objeto de preocupación en el TAG no es específico ni está recortado como en el caso de una fobia específica, sino que, como su nombre lo indica, es generalizado: recae sobre los diversos temas de la vida cotidiana. La persona que padece de TAG se preocupa demasiado “por todo”: hoy puede ser por un tema, mañana por otro, o por dificultades futuras o cosas terribles que CREEN que pueden llegar a suceder, aunque la realidad exterior no muestre indicios de que puedan llegar a ocurrir.

Esta ansiedad generalizada se presenta en forma continua (no como picos o como crisis), sino que es un estado continuo de tensión, nervios y preocupación excesiva con respecto a situaciones que siempre se las está pronosticando como desfavorables.

Quien padece TAG siempre anticipa desastres, por ejemplo: si un familiar se retrasa sólo unos minutos en llegar, la persona ya piensa que pudo haber tenido un accidente, y se hace toda la película mentalmente provocándose un aumento de la ansiedad como respuesta a esta interpretación catastrófica de la realidad.

Se diagnostica TAG cuando estos síntomas y la preocupación excesiva por varios temas diarios se presentan durante un período de por lo menos seis meses. El curso del TAG es crónico, pero fluctúa agravándose en períodos de estrés.

Edad de inicio: el TAG puede aparecer en la segunda infancia, en la adolescencia, o a partir de los 20 años.

Causas:

Se relacionan con la sumatoria entre factores biológicos, psicológicos y ambientales. El aprendizaje de conductas ansiosas que el niño aprende por modelado e imitación de los padres, la sobreprotección parental que le impide aprender a enfrentar las diversas situaciones de la vida, la ausencia de uno o de ambos padres, etc., son factores que pueden contribuir a que se desarrolle una personalidad con tendencia a padecer un trastorno de ansiedad generalizada.

Síntomas: 

Cognitivos: preocupación, anticipación (de futuras dificultades y desastres).

Emocionales: ansiedad, temores diversos.

Fisiológicos: hiperactivación autonómica (del sistema nervioso), hipervigilancia, irritabilidad, alteraciones del sueño, tensión muscular, etc.

Conductuales: evitación comportamental de las situaciones disparadoras de ansiedad.

Diagnóstico y Comorbilidad: se basa en los criterios del Manual de Diagnóstico y Estadístico de las enfermedades mentales (DSM IV), y en varias escalas que el terapeuta administra en las primeras entrevistas. En general, se presenta asociado a otros trastornos de ansiedad o a estados depresivos.

Tratamiento psicoterapéutico individual: la terapia cognitiva conductual aborda los siguientes niveles:

El cognitivo: las distorsiones cognitivas que aparecen en este trastorno para percibir y evaluar la realidad son:

*El pensamiento catastrófico: pensar que siempre va a ocurrir lo peor;

*La sobreestimación de la probabilidad de que ocurran eventos negativos (sepoen);

*la infravaloración de los propios recursos para poder enfrentar las diversas situaciones de la vida.

El sobrevalorar los posibles peligros y el infravalorar los propios recursos, deja a la persona en un estado de vulnerabilidad psicológica que la predispone a padecer de estos estados de ansiedad patológica.

En terapia, la persona aprende a examinar lógicamente la evidencia de sus miedos, a estimar la probabilidad de que un evento negativo ocurra o no, a detectar los errores lógicos de su pensamiento, por ejemplo: el pensamiento catastrófico, el pensamiento polarizado (todo o nada), etc.

Se modifica este estilo interpretativo catastrófico de la realidad (la persona con TAG vive en un mundo amenazante, peligroso), apuntando a los pensamientos automáticos negativos irracionales que emergen y al sistema de creencias subyacente que los sustentan.

El fisiológico: se aborda a través de técnicas de respiración diafragmática y de relajación muscular progresiva.

El conductual: el identificar las situaciones disparadoras de ansiedad permite interrumpir la activación de todo el circuito de la ansiedad en el momento en que ésta está por dispararse e incrementarse, para poder afrontarlas con un estado emocional tranquilo y con el cuerpo relajado.

Tratamiento farmacológico: algunas personas necesitan combinar la terapia psicológica con un tratamiento farmacológico. El médico le administrará ansiolíticos o antidepresivos, según sea necesario. Lo ideal, es que vaya reduciendo la dosis con el tiempo, una vez que ha avanzado la psicoterapia.

Conclusión: la “ansiedad normal” nos permite enfrentar las situaciones difíciles o exigentes que nos presenta la vida, preparando nuestro organismo para que podamos dar una respuesta adecuada. Pero la “ansiedad patológica” es excesiva, difícil de controlar y, lejos de ayudarnos, nos estorba en nuestras diversas actividades. Tratarla a tiempo, nos permitirá vivir más relajados, aprender a valorar las situaciones con parámetros más realistas, y  poder confiar en nuestros propios recursos para enfrentarlas.

LIC. VIVIANA BLAS . PSICÓLOGA UBA.

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