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Sentimiento de inferioridad

SENTIMIENTO DE INFERIORIDAD

El concepto de minusvalía hace referencia a la vivencia de una insuficiencia psíquica o física que experimenta una persona frente a las demás.

Estas deficiencias, reales o imaginarias, pueden producir la aparición de “sentimientos de inferioridad”.

Según el Dr. Clyde M. Narramore: “los sentimientos de inferioridad surgen cuando uno cree no ser lo que debiera. Pueden provenir de compararse con otros y considerar que no se los iguala. También, pueden originarse en que hay ciertas cosas para uno imposibles de hacer. Las deficiencias reales o imaginarias en cuanto a  funciones mentales o físicas, pueden producir sentimientos de inferioridad.”

Por lo tanto, para que aparezca el sentimiento de inferioridad no es necesario que la persona tenga una incapacidad real sino que, el solo hecho de tener la creencia de que se la tiene, puede dar lugar a la aparición de dicho sentimiento.

El sentimiento de inferioridad es conciente ya que la persona , al sentirlo, está al tanto de la existencia del mismo.

Muchas veces, en determinadas ocasiones, podemos tener sentimientos de inferioridad sin llegar, por ello, a padecer un complejo de inferioridad. Para padecerlo, es necesario que la persona se sienta inferior a las demás de manera más o menos permanente.

El “complejo de inferioridad” es un conflicto psicológico que, al igual que todos los complejos, permanece inconsciente. La palabra Complejo viene del latín Complexum, y quiere decir “que abarca”. Un complejo es la combinación de ideas y emociones que permanecen inconscientes, y que influyen en la personalidad y la conducta del individuo.

La persona que padece de complejo de inferioridad, por más que sea conciente de sus sentimientos de inferioridad ante los demás en determinados aspectos, no pueden admitirlo y, al rechazar esta idea, la desplazan hacia la esfera inconsciente.

Alfred Adler y el Sentimiento de Inferioridad

Alfred Adler, psiquiatra austriaco, es quien introdujo a la psicología el término “sentimiento de inferioridad.”

Según Adler, todo ser humano, en su niñez, se encuentra en una situación de inferioridad, ya que necesita del cuidado de otros para poder sobrevivir: “la vida del alma humana comienza siempre con un sentimiento de inferioridad más o menos profundo” (A. Adler).

Este sentimiento de inferioridad lleva al ser humano a la lucha por la superioridad y a fijarse objetivos o metas en la vida.

Las personas que funcionan normalmente desarrollan este “afán de superación” que les permite superarse a sí mismos y autorrealizarse de las más diversas formas: gobernando a otros, siendo un excelente profesional, deportista, alumno, etc.

Cuando este afán de superación se enmarca dentro de un “sentimiento de comunidad”, redunda en la expresión más saludable de la lucha por la superioridad. A esto Adler lo denomina “Compensación” del sentimiento de inferioridad. La Compensación favorece un funcionamiento saludable en el individuo y una adaptación a la vida en general.

Pero cuando este esfuerzo se dirige a mostrar la superioridad sobre los demás, se transforma en una “sobrecompensación”, la cual es patológica y se expresa a través de la agresividad y el deseo de poder sobre los demás. El sentimiento de inferioridad se vería sobrecompensado por un “afán de poder”.

La Educación y el Sentimiento de Inferioridad.

Según Adler, hay tres tipos de educación inadecuada que son las que conducen a aumentar el sentimiento de inferioridad:

1)    La educación demasiado autoritaria: el niño no se siente aceptado y se siente maltratado e impotente.

2)    La educación consentidora: el niño no aprende a respetar a los demás.

3)    La educación sobreprotectora: el niño no desarrolla sus propios recursos para enfrentar situaciones diversas que presenta la vida, no aprende a luchar para obtener lo que quiere ni a superar obstáculos.

Vías de compensación del sentimiento de inferioridad

Cuando el sentimiento de inferioridad es intenso conducirá, a algunas personas, a la formación de una personalidad insegura, retraída, inhibida, tímida.

Otras, tratarán de buscar una vía de compensación. Por ejemplo: una persona que no se destaca en lo intelectual puede compensar su presunto defecto destacándose en otra área, como puede ser en los deportes.

Pero la máxima expresión del conflicto de inferioridad es la que utiliza como vía de compensación al sentimiento de superioridad, dando lugar al denominado Complejo de Superioridad.

El Complejo de Superioridad es, en realidad, la expresión patológica de un sujeto que, en el fondo, se siente excluido e inferior. Es la otra cara del complejo de inferioridad y su mayor expresión. Es, paradójicamente, lo que delata que existe  un profundo sentimiento de inferioridad.

Quien adopta esta vía de compensación se muestra presuntuoso, envanecido, vanidoso, despreciativo, altanero, está pendiente de su imagen, muestra su “supremacía” ante los demás, su “alta” autoestima, exagera sus capacidades y sus méritos, finge despreciar las críticas de los demás y son totalmente susceptibles al halago. Tratan de sorprender a los otros para convencerse a sí mismos de que su identidad idealizada es real.

Ámbitos en que se manifiesta el Sentimiento de Inferioridad

  1)    Ámbito físico: defectos corporales,   color, obesidad, fealdad, estatura, etc.

2)    Ámbito intelectual: falta de instrucción, inteligencia mediocre, etc.

3)    Ámbito social: falta de facilidad de palabra, de simpatía, de empatía, etc.

Superando el Sentimiento de Inferioridad

A través de la terapia individual, se pueden tratar los sentimientos y complejos de inferioridad. Es imprescindible conocer qué factores originaron en dicha persona en particular el desarrollo de tales sentimientos de inferioridad para poder neutralizarlos. Para ello, se revisan experiencias personales relevantes, se modifican las creencias negativas asociadas al autoconcepto, se ensayan nuevas conductas, se desarticulan los mecanismos que refuerzan el sentimiento de inferioridad, y se aprenden nuevas pautas de autoevaluación. De esta manera, la persona podrá conocerse mejor a sí misma y aceptar sus sentimientos para poder modificarlos.

COMENZANDO A SUPERAR EL SENTIMIENTO DE INFERIORIDAD

1)    Conócete mejor a vos mismo: conéctate con tu esencia personal sin juzgarla sino queriéndola tal cual es.

2)     Acéptate tal cual eres: si quieres mejorar algunos aspectos de tu personalidad primero necesitas aceptarte como eres ahora.

3)    Cuando te pones rótulos a vos mismo, deja de generalizar y se específico: no es lo mismo decir “soy tímido” que decir “soy tímido solamente cuando voy a un boliche bailable.”

4)    Revisa las creencias que tienes acerca de tu propia persona: no siempre lo que creemos de nosotros mismos es cierto. A veces creemos que no tenemos determinadas habilidades y ni siquiera hemos intentado llevarlas a cabo.

5)    Revisa el estándar con el cual te estás evaluando. Muchas veces, nos ponemos modelos ideales que son inalcanzables y nos terminan inhibiendo.

6)    Si crees que no puedes lograr un objetivo determinado, abórdalo de a pequeños pasos. Realiza pequeñas conductas hasta llegar a la conducta final deseada. Los pequeños eslabones forman una cadena.

7)    Autoobsérvate en tu diálogo interno: ¿qué te dices a ti mismo acerca de ti mismo? Comienza a quitarle fuerza a las creencias o rótulos que te inhiban, y a reforzar o desarrollar aquellas que te impulsen hacia la acción constructiva y el desarrollo de tu propia persona.

Lic. Viviana Blas. Psicóloga UBA.

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