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En busca de uno mismo

EN BUSCA DE UNO MISMO

Ser nosotros mismos es un verdadero desafío que nos plantea la vida, es una posibilidad de crecimiento que nos brinda, y es lo que le da sentido a la misma.

Hoy en día este desafío es aún mayor ya que estamos constantemente influenciados por modelos estereotipados que nos dicen como tenemos que ser, ya sea en el plano físico, en nuestro modo de relacionarnos, o en que valoremos cosas superfluas relacionadas más con la apariencia que con la esencia.

Para muchas personas estos modelos son inalcanzables ya que la propuesta que contienen se relaciona con lo "extremo" como, por ejemplo extrema delgadez, o extremada altura, o extremo carisma, exitismo, etc.

Pero en medio de tantas influencias sociales, cabe hacernos las siguientes preguntas: quién soy yo?, cuál es mi verdadera esencia?, cuáles son mis más profundas necesidades?, y mis deseos?, realmente deseo lo que creo que deseo?, hasta dónde es una imposición social o familiar?, o estoy dedicando mi vida a demostrarle algo a alguien?, a quién, o a quiénes?, por qué?, es más importante lo que "ellos" opinen de mi que lo que opino yo?...

Estar conectado con nuestras propias emociones, necesidades, deseos, proyectos, es lo que nos va a permitir conocer a nuestro verdadero yo. Por supuesto que nuestro yo va a recibir una influencia social y familiar, pero una cosa es que nos nutramos de estas influencias tomando de ellas las ideas que nos sirvan y desechando las que no nos aportan nada positivo, y otra cosa es tratar de amoldar toda mi persona y mi vida para conseguir ser alguien que no soy, y tener cosas que, en realidad, no deseo ni necesito para ser feliz.

Si hago esto estaré sustituyendo mi auténtico yo por un yo falso. Tal vez esté necesitando desesperadamente la aprobación y aceptación de los demás, incluso al precio de estar dejando de ser yo mismo/a para priorizar lo que los demás esperan de mí y la satisfacción de sus demandas. Pero, de esa manera, no me querrán a mí por lo que soy, sino por lo que yo muestro ser.

Lo saludable es tener un yo adaptado, no un yo sobreadaptado.

Lo que le da sentido a mi vida es llegar a ser quien soy, y no tratar de ser quien no soy. Tratar de desarrollarme con los potenciales que tengo, no con los que no tengo. Descubrir con qué recursos cuento y desarrollarlos. Para eso tenemos que cultivar el autoconocimiento, hacer una mirada interior y ser sinceros con nosotros mismos. Saber hasta dónde puedo llegar, será la clave para que mi vida sea plena y no generar mi propia frustración proponiéndome objetivos inalcanzables.

Si me propongo metas que no están a mi alcance, habré encontrado la fórmula de la infelicidad eterna. Tengo que empezar por aceptarme tal cual soy, con mis talentos y mis limitaciones y, a partir de esa base real, puedo perfeccionarme, crecer y lograr todas las metas que desée.

Cada vez que me proponga un objetivo, tendré que fijarme de no estar haciéndome trampa, por ejemplo, si soy una persona que tiene un cuerpo cuyo peso saludable oscila entre los 65 y los 69 kilos, no puedo proponerme como meta tener un peso que esté entre los 45 y los 49 kilos porque, aparte de que será perjudicial para mi salud, viviré infeliz toda mi vida.

Por eso, no permitamos que lo exterior modele nuestros deseos hasta el punto de "forzar" a nuestra persona para que logre metas que van en contra de su propia naturaleza.

Encontrándome a mi mismo/a finalizaré con esa lucha interna que me hace perder tiempo y energías en tratar de ser lo que no soy o de lograr lo que no puedo. Para ello, tenemos que conectarnos con lo que más profundamente nos importa, tener un propósito en nuestra vida, saber qué es lo que queremos, y si eso que queremos es lo que realmente necesitamos.

Será una prioridad en nuestras vidas: fortalecer nuestra autoestima, permitirnos disfrutar, estar conectados con nuestras propias emociones, conseguir un estado de paz interior, lograr nuestra realización personal, crecer, relacionarnos, descubrir cosas nuevas, descubrirnos a nosotros mismos, limpiarnos de nuestra negatividad, saber protegernos de la negatividad de los demás, expresarnos, ser autónomos, saber jugar, ser creativos, inspirarnos para vivir, saber dar y recibir, desarrollar nuestra fortaleza interior, reciclarnos continuamente, conocer nuestra propia verdad y, sobre todo, reconstruír nuestro auténtico yo.

 Lic. Viviana Blas. Psicóloga UBA.

 

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