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Comunicación no verbal

COMUNICACIÓN NO VERBAL

Se ha comprobado, a través de diferentes estudios, que la comunicación no verbal, o también llamada analógica, es el factor más influyente en la comunicación interpersonal: influye el 55%. Y esto es así porque el lenguaje no verbal es el que transmite, por excelencia, las emociones. Por ejemplo: si el emisor dice, verbalmente, que se siente bien (anímicamente), pero su expresión facial denota un rictus tenso, ausencia de sonrisas, su postura está contraída, sus gestos son limitados, está cabizbajo y mira hacia el piso, etc., nos está transmitiendo desde el lenguaje no verbal un mensaje totalmente contrario al verbal  en cuyo caso tenderemos, naturalmente, a creerle más a los indicadores no verbales de la comunicación.

Siempre que se contradigan estos dos lenguajes, el verbal y el no verbal, es más probable que nos inclinemos por creerle más al segundo ya que, el mismo, está compuesto por conductas observables: la mirada del otro, su postura, sus gestos, etc. Estos indicadores no verbales son hechos, no palabras.

Para que la comunicación sea efectiva, ambos lenguajes deben coincidir en el momento de emitir un mensaje. Cuando no coinciden, o se contradicen, el mensaje no es claro para el receptor ya que le estamos dando, en realidad, un doble mensaje, el cual tendrá que tomarse el trabajo de interpretar, lo cual puede dar lugar a que aparezcan malos entendidos. 

 

La no coincidencia entre ambos lenguajes es uno de los grandes problemas de la comunicación. Pero hay otra problemática que suele ocurrir y es que, aunque ambos lenguajes coincidan, el mensaje no haya llegado claro ya que, a este, debemos añadirle la interpretación que hace del mismo el receptor. Es decir, que el emisor transmitió con claridad su mensaje, pero no nos olvidemos que el receptor cuando escucha, también, interpreta, y esta interpretación puede no coincidir con lo que quiso decir el emisor.

Los componentes no verbales de la comunicación son más difíciles de controlar que los verbales, ya que son inconscientes. Muchas veces, creemos que estamos transmitiendo una determinada emocionalidad a través de nuestra expresión facial y, sin embargo, estamos transmitiendo otra, y nos damos cuenta porque alguien de nuestro entorno se nos acerca y nos pregunta, por ejemplo: ¿qué te pasa que estás con esa cara?

Nuestro mundo interno (pensamientos, estados anímicos, etc.) es reflejado, constantemente, a través del lenguaje no verbal.

Es imposible no comunicarnos: siempre estamos comunicando, aunque estemos callados. Por ejemplo: podemos permanecer en silencio mientras estamos en medio de una conversación grupal pero, sin embargo, nuestro lenguaje no verbal le estará transmitiendo información a los demás miembros del grupo acerca de: nuestro estado de ánimo, si queremos hablar o no, si estamos cómodos o incómodos en dicha situación, etc.; y toda esa información les llegará a través de: nuestra expresión facial, tensión corporal, el lugar donde elijamos sentarnos (lejos o cerca de los demás miembros), nuestra postura, gestos, etc. Hay un ejemplo clásico que es el del hombre que está viajando en avión y que, al sentarse, se cruza de brazos y de piernas, cierra los ojos, se los tapa con la boina y, por supuesto, permanece callado. El mensaje no verbal que está transmitiendo es que no quiere hablar con nadie, no quiere ser molestado y, además, quiere dormir. Y no hizo falta que verbalice dichos mensajes para transmitirlos.

La comunicación verbal es discontinua: podemos elegir hablar o permanecer callados. La comunicación no verbal es continua: este lenguaje siempre está transmitiendo algún tipo de información sobre nuestra propia persona.

Dentro de la comunicación no verbal, existe la denominada comunicación paralingüística, que se refiere a los componentes no verbales que aparecen mientras ocurre la comunicación verbal: tono de voz, volumen, velocidad del habla, etc. Su influencia en la comunicación interpersonal es del 38%, quedándole sólo el 7% a la comunicación verbal o, también llamada, digital. El lenguaje paralingüístico transmite el estado emocional del emisor. Por ejemplo: cuando hablamos por teléfono podemos darnos cuenta del estado anímico de una persona con solo escuchar el tono de su voz, aunque no nos verbalice nada acerca de cómo se siente y aunque no podamos verla. 

Como vemos, el lenguaje no verbal y el paralingüístico son componentes tan importantes en la comunicación como lo es el lenguaje verbal. Por eso, a la hora de comunicarnos, sepamos que nuestro lenguaje no verbal será susceptible de ser interpretado por nuestro interlocutor quien le atribuirá un determinado significado el cual, también, formará parte del mensaje que emitamos.

Lic. Viviana N. Blas. Psicóloga UBA. 

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